Mi vida... tal cual

sábado, marzo 11, 2006

Tan cerca y tan lejos...

Ahí te tenía, pero ya no estás. Es un hecho, nada podré hacer para cambiarlo. Siempre he sido tan torpe con las personas... no sé provocar sentimientos. Se me da un vuelco al corazón cuando la veo, pero... más allá de ello, que la sangre fluya más rápido no implica que vaya a actuar mejor. Tengo un patético papel con infinitas pretensiones.

Diario de odio o de amor, jamás podré tenerte.
¿Por qué estoy condenado a vivir solo, o infeliz acompañado? Nunca logro obtener la compañía que deseo. Mis huesos irán de un lado a otro buscando algo que está en el punto de partida.

¿Cómo transmitir a través de la distancia y el tiempo un sentimiento: que te quiero?

Dominar muchas lenguas no quiere decir dominar corazones. No sé hablarles, hacerle mis cómplices. Todo acaba convirtiéndose en una caricia que acaba por abandonar su cuerpo. Un inocente gesto que espera una respuesta. Una misiva en una botella, esperando que navegando en el océano sea ella la que un día la lea.

Con guardianes velando por mí y mi actuación, me propongo una meta: si dejó el vaso lleno, todavía hay esperanza, si está vacío, se acabó todo.
Atravieso el pasillo con parsimonia obturada de prisa, necesito saber... No, ya no hay bandeja, la he llevado a la cocina. Cambio de rumbo, cada paso suena al último; me encojo en un infinito túnel sin fondo. Quiero saber qué pensaba, dónde se encuentra en este momento... Me siento celoso del agua por recorrerla toda entera por dentro. Y aunque repudiada por este sentimiento, sin rencor me proporcionó un atisbo de emoción, un halo de luz al fondo del todo, la esperanza.

Todavía había líquido en aquel vaso de cristal.

1 Comments:

Anonymous laura said...

la curiosidad mató al gato...al final tenías razon el comentario lo puse en el otro texto;)

5:42 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home