Mi vida... tal cual

martes, julio 17, 2007

Gota de rocío

Con calma me preparo. De alguna forma esos nervios que normalmente surgían en mi al irme a encontrar con mi deseada, no estaban. No utilicé la electricidad, las luces de bombillas y lámparas de mi vivienda dispararían demasiada luminosidad a lo onírico del sueño que estaba viviendo. Era como si, miedoso, tuviese miedo de que me despertasen de esta realidad.

Llegué al jardín y acto seguido vislumbré la puerta del laberinto. No me sabía el camino, pero, sin saber cómo, encontré la manera, el camino. A base de ensayo y error, después de pensar mil veces en cómo sería posible que ella estuviese ya allí, si siempre se había mostrado encantadoramente torpe...

Giro la última esquina con el corazón en un puño, lograba percibir los pequeños reflejos de las antorchas que iluminaban el centro del laberinto.
Como si la zona se rigiese por otras reglas físicas ajenas a las que estamos acostumbrados en el día a día, todo transcurría en otro tempo. Lentamente mis ojos fueron comprobando poco a poco que realmente había llegado a mi destino.

Allí estaba ella. Más preciosa que nunca. Tras la bienvenida, me relató al oído que pese lo despistada que era, de pequeña había memorizado el camino hacia el ojo del laberinto. Se prometió llevar allí a alguien especial, aunque tuviese que dejarlo encontrar a él sólo el camino. Esa la explicación al enigma de su rauda llegada.


Curiosamente, yo también le tenía algo preparado: Algo de lo que quizás a mi edad ya no estaba tan orgulloso. Un día, cómo cuando te despiertas y te levantas rápidamente para acudir sin parangón a escribir en papel tu sueño; antes que, tu mente, logre borrarlo para siempre de tu memoria. Pero en vez de sueño, eran versos. Me prometí leérselos a quién más apreciase:
Una forma de demostrar, simbolizar, que esa persona se había ganado al infante que yacía en mi interior, el que de alguna forma, movía mis riendas por dentro.

"Me dijo: "Tengo frío, acércame calor."
Y fui con tanto brío que encendí su corazón.
(...)
Oh gota de rocío, no dejes de caer.
(Silvio Rodriguez - La gota de rocío)"

1 Comments:

Anonymous Camuñas said...

Basura. Retírate.

12:31 a. m.  

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