Mi vida... tal cual

lunes, octubre 15, 2007

El momento más feliz de mi existencia.

Con inocencia, me ofrezco a acompañarla hasta la puerta de su casa. Conversamos de vanalidades, intercambiamos teléfonos, iniciamos un intento de masaje en movimiento...

Sin saber cómo, todo surje. Nos besamos. Intercambio de culturas. Lenguaje universal.

Vuelvo por donde habíamos venido. Jamás pensé que fuese posible perderme, suelo tener bastante buena orientación.
Pero aquello... se llevaba la palma. Todas las calles iguales, llenas de casas parecidísimas, o eso me parecía...
Ya era de noche, la gente comenzaba a entrar en sus casas... Lamentablemente, aunque quisiera preguntar, cómo decirles: "¿Dónde está la casa del novio de la chica en cuya casa me estoy quedando?".
Di la vuelta y volví cerca de la casa en cuyo portal me hallaba unos instantes atrás preocupado por nada en absoluto del mundo. Le toqué en la casa del intercambio de un compañero y la madre me llevó.

Unas horas más tarde, llego a mi habitación. Mi aventurera y dura jornada había tocado su fin.
Salí al balcón -todo anochecido-. Allí, saqué una Mezzo mix (extraña mezcla de cola y refresco de naranja), que me supo extraordinariamente bien, de la mini-nevera.
Me puse cómodo en la hamaca refrescándome con aquella bebida. De alguna forma, me sentía completo, como si fuese el amo del mundo.
Me masturbé, emocionado, y llegué quizás a la mayor felicidad que se puede tener en el mundo.

1 Comments:

Anonymous nosense said...

Me alegro :D
Bienvenido a deviantart!

4:30 p. m.  

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