Mi vida... tal cual

viernes, noviembre 30, 2007

Esta vez no...

Esta no es la típica historia de aquel desgraciado en la época moderna, incapaz de ser feliz a pesar de aparentemente tener los medios para ello.

Estaba tendido en la azotea, tomando el sol. Siempre había ansiado volar, pero no se tiró. Ni siquiera se le pasó por la cabeza tirarse - al contrario que la mitad de la población juvenil mundial-. Miró con una sonrisa en la cara, jocoso, de lo pequeño que desde allí se veía todo, lo grandioso de la altura.

Avistó una chica a cierta distancia. Le gustaba. Sin temblar ni tener ningún tipo de duda o inseguridad, habló con ella. Era tan fácil como pensar que era una persona, ni un ente superior ni nada parecido. Destrozó el misticismo en 5 minutos: ni conexión, ni satisfacción al hablarle, ni sonrisa en la cara cada vez que pensaba lo hermosa que era. Aún siéndolo, no iba a sonreir.

Fue a un funeral de uno de sus más cercanos allegados y no lloró. Cargó el cuerpo y dejó el ataud frente al mosaico de lápidas, ansiosas de nuevos visitantes.
No tenía miedo a la muerte, un día enfermó y su vida cesó de manar.

Nunca lloró, nunca titubeó. Loablemente aceptó su insignificancia. "Amó" sin ser correspondido. No lloró, no titubeó. No se sintió perdido en el camino sin saber a dónde dirigirse.

Admirable.

1 Comments:

Blogger laura said...

Me recuerda un poco a lo de la insoportable levedad del ser, el vertigo...
Ya sabes a hablar con las chicas sin pensartelo:P

4:08 p. m.  

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