Mi vida... tal cual

domingo, febrero 10, 2008

Magnífico.

En un principio, lo ansías todo.
Como frente a un banquete extramadamente apetitoso, te ves superado por las circunstancias. Quieres comer hasta reventar. Como en momentos de mayor excitación sexual, deseando que esa sensación nunca acabe.
Y cuando no lo hace, deseas acabar.

Contradicciones: Buena parte de la mente humana. Al menos, de nuestra mente consciente.
Es como si nuestro subconsciente fuese extremadamente tímido y sólo respondiese mediante reducciones al absurdo. Fomentando sensaciones de apego ante reacciones de rechazo, interés ante desprecio, miedo ante ser querido.

Hoy me mantengo de pie. De rodillas, en ocasiones.
No espero nada, y dejo que venga.
Dime, ¿de qué sirve sentirte abrumado por la belleza de algunas mujeres, sin saber por cual decantarte, si realmente nunca te dedicarás a una? ¿Si nunca tuviste la oportunidad de optar a cualquiera que quisieras?
Deja de ver la vida como un supermercado, donde contemplas el producto y según el precio o tus criterios a ejercer, lo tomas o lo dejas.

Aquí todo es más complejo; o más sencillo en su efecto.
Aquí simplemente no recorres pasillos por secciones; estás en una cinta deslizante, desplazándote sin poder moverte. Pasarán cosas frente a ti, que podrás intentar coger. Algunas a distancia salvable, otras no. Otras ni siquiera entran en el itinerario de tu medio de transporte -la cinta-.

No sabes qué podrá venir, qué posible desenlace podrá tener lugar.
Lo aceptas, lo comprendes.
A pesar de todo lo que desconoces, hay algo que es seguro: tu determinación. Determinación que llegado el momento, hará acto de presencia. Necesaria sin duda para reaccionar a tiempo para con lo que pueda venir.

La determinación te hará sentir satisfecho de haber actuado acorde con tus sentimientos, acorde con tu voluntad en ese momento.
No importa el resultado.
Imagina lo que quieras conseguir: visualízalo. Tendrás mitad del camino hecho. Magnífico.

1 Comments:

Anonymous Himar Alonso said...

"Magnífico" post. Sí señor, me gusta (¡y lo entiendo! :P ) y tienes toda la razón. Sucede con las mujeres, y sucede con cualquier cosa en la vida: si no te crees capaz, nunca serás capaz... lo bueno de esta verdad es que funciona también al revés: si te crees capaz, serás capaz. Da igual lo caro o barato que sea ese producto del supermercado.

Un abrazo!

10:30 a. m.  

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