Mi vida... tal cual

martes, marzo 25, 2008

Nice to know you.

(Incubus)

Me despierto.
No sé dónde me encuentro.
Soy incapaz de moverme. La sensación de desamparo e impotencia son incomparables.
Recorro mi entorno todo lo que mis ojos me permiten ver, tornándolos al máximo sin poder mover la cabeza.
Unos segundos más tarde, recupero la movilidad. Césped, cielo azul, ni una nube a la vista. Sol dando de lleno rociando calor. Nada de esa desagradable sensación pegajosa, esta vez se limitaba a pura y dura transferencia de energía.

Cierro los ojos, sonrío. Me siento, siento mi alrededor.
Saboreaba la victoria que jamás obtuve,
los labios que jamás logré besar
-Dios sabe porqué-.
Y sin embargo todo se sentía tan bien...
Podía saborear su sabor en mi mente, emular su olor.
Mi cuerpo reaccionaba como si la tuviera delante.

Deseé con tanta fuerza, imaginé con tanta intensidad, que la sentí de veras.
Percibí unos dedos en mis labios, intentándome introducir algo de forma ovalada, pequeño, en mi boca.
Era uno de esos caramelos de sabores que tanto me habían gustado siempre, verdaderamente estaba pasando...

Abrí los ojos para encontrar a mi lado a esa compañera que nunca había esperado. No precisamente la que deseaba.
Harto de ese juego de rechazos que tanto odiaba, la acepté.
No la amaba, pero... tras tanto tiempo dedicado a introducir en mi mente el olor, el sabor y demás características en mi mente de mi tan ansiada, mi mente fue incapaz de cambiarlos por los de esta nueva compañera.
Gracias a ella el nivel de mi imaginación pasó al plano físico, dándole un trasfondo sensorial a mis deseos verdaderos.
Me entregué al máximo: para mi mente, era como estar frente a mi musa, mientras pensara en ella y evocara las características necesarias.

Un completo engaño, cien por cien satisfactorio, cien por cien real.