Mi vida... tal cual

miércoles, abril 09, 2008

Diseñando perfección.

Érase una vez, un hombre que desde pequeño se había criado acostumbrado a todo tipo de lujos. Nunca nada le faltó y así lo exigía de la vida, tanto en su trabajo, como en sus relaciones.

Tan exigente resultó ser, que jamás logró establecer ningún tipo de relación mínimamente estable más allá de amores infantiles y desahogos ocasionales de instinto. Era consciente de que era un ser imperfecto, pero sin embargo, algo fallaba siempre en la otra persona.
Buscaba amores imposibles, tan sólo las féminas más excelentes. Y lo peor es que, cuando sus intenciones cosechaban frutos y recibía interés de la otra persona, la magia se desvanecía.

"La avaricia rompe el saco." -siempre le había parecido Leitmotiv de su vida, pero aún a sabiendas de que su saco no podía soportar lo que quería meter en él, tenía que intentarlo.
Se refugiaba en excusas como respetar los sentimientos de los demás e intentar evitar hacer daño, pero... tan sólo eran sucios pretextos.
Buscaba la perfección imperfecta. Y tan sólo entonces, ante ella, descubriría su alma.

Nuestro inconformista sigue aún a día de hoy buscando sin rumbo ni dirección, la luz que cese su abstinencia emocional. Quién sabe, quizás algún día la encontrará.
Satisfacción, realización, plenitud, felicidad y libertad.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Acabas de describir por completo a una persona que conozco, es increible

1:33 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home