Mi vida... tal cual

jueves, abril 24, 2008

Extreme ways.

(Moby)

Miro por la ventanilla del aeroplano. Nubes, luz. Mezclas indescriptibles de belleza. Recuerdo mis tardes, mis noches, mis mañanas puteado por obligaciones. Estudios, materias inagotables e inacabables. Me rio de todo ello.

Cómo ha cambiado todo. Cuando creí que todo había terminado con un decisión mal tomada... el universo me sorprendió. Mi camino fue a buscarme y tocó a mi puerta. Pero cómo llegó hasta allí, es otra historia. Lo importante de este relato, es justo el momento actual.

Llego a mi destino. Antes de llegar a la zona de recepción de viajeros, donde todo el mundo esperaba a sus allegados, fui de forma calmada al baño. No por nada en especial, simplemente para tranquilizarme. Me lavé las manos, la cara... mentalmente me grité que estaba loco. Años sin verla, manteniendo un fino hilo de comunicación, que cual habitante de una bombilla, podría romperse en cualquier instante.

Salí, buscando entre la gente.
En un primer momento, la pasé de largo con la mirada. Pero mi mente, procesando todo lo que iba viendo con algo de retardo, me contuvo y redirigió tras mis pasos.

Siempre he creído que esas historias de pararse el tiempo han estado harto trilladas. Pero por una vez y un instante, me las habría creído si hubiese tenido un solo espacio de tiempo de esa infinidad de momentos para pensar en ello. Obviamente, no fue así.
Nunca nos habíamos besado, pero... ambos lo deseábamos. Al menos, eso me pareció al sentir sus labios. Qué agradable es saludar a una lengua extranjera en un idioma tan universal.

El resto, se lo pueden imaginar. Tan sólo desearía poder enviar este escrito a mi yo del pasado, susurrándole al oído: "Calma, que te aseguro, que todo te llegará.".