Mi vida... tal cual

miércoles, abril 30, 2008

Piece by piece.

(Feeder)

Harto de abstinencia y pensar en los demás, me tiré al abismo de la lujuria. Decidí que asentiría a la próxima chica que se me pusiera a tiro. Sin preámbulos, sin segundos pensamientos.
Llegué a la fiesta, como de costumbre, por los alrededores, pulalaba aquella chica que no cesaba de mirar, de insinuárseme a cada rato. Nunca me había convencido de una forma u otra. Mi inconformismo parecía no dejar títere con cabeza. Pero esta noche no saciaría su sed de sangre, no señor.

No pienso, comienzo a andar hacia la chica en cuestión. Nada me importa, sólo necesitaba encomendarme a algo y verdaderamente cumplirlo consiguiéndolo.
Quedan 10 pasos entre nosotros, 7, 3, 1... Una mano toca mi espalda. Me doy la vuelta. La contemplo. Toda mi argumentación se viene al traste. Contemplo su suma belleza y me desarma, aún sabiendo que no sería la persona perfecta, ni mi media naranja... era como admirar un precioso cuadro. Un cuadro que me tendió los brazos y abrazó.

Lo que pude sentir en ese momento, aún a día de hoy, años más tarde, jamás ha sido equiparado nunca. Ni penetrando a una mujer, ni nada parecido. Supuestamente, la escala de valores a esperar en cuanto a satisfacción y a placer, se vio altamente modificada. Era como si cualquier cosa que hiciese con ella, estaba diez veces por encima del súmmum con cualquier otra mujer.

En ese momento, arrancaste todo mi ser, pieza a pieza; vetándome de abrirme al mundo sin ningún tipo de exigencias o requisitos. Fue demasiado fuerte la idea de poder algún día conseguir realizar cosas ordinarias y comunes contigo. La avaricia me pudo, y aún, me puede. Nada o todo.

Piece by piece.