Mi vida... tal cual

miércoles, junio 25, 2008

Reminiscencia.

Jamás pensé que pudiera volverme a sentir así. Hace unos años tuve la típica época enamoradiza, como muchos adolescentes. Desencantos, alegrías y demás sentimientos todos mezclados de una forma un tanto peculiar e intensa. Para bien, o para mal.

Pero a día de hoy, cuando creía que todo esto estaba superado, madurado y demás, me descubro pensando en qué le diré cuándo la vea, cómo comentarle lo que quiera decirle. Mi corazón entra en taquicardia automática en cuanto la tengo delante. Todo mis pensamientos se emborronan. Sé lo que quiero decir, pero... Dios, como cuesta.
Como una quinceañera recién salida de clase. Con 20 años jamás pensé que me volviese a ocurrir. No tiene sentido el nerviosismo interior, puesto que en el exterior me comporto con ella de forma completamente normal, salvando quizás el intentar hacerla sonreir más que lo que suelo hacerlo al resto de la gente. Intento entenderlo, pero no puedo. Es algo que me supera, sin ninguna duda.

¿Química? No lo sé, pero si es así, dentro de mi algo enorme tiene lugar. No siento ese amor caballeresco ni ese "amor para siempre" tan difundido entre la gente. Simplemente quiero un momento. Quiero besarla. Con tan sólo besarla me contento, pues...
Sé con toda certeza que cualquier otra cosa que haga con cualquier otra chica: coito, sexo oral y demases, no llegara a la altura de ese beso. Si ya tan sólo con verla sonreir me alegra el día de una forma asombrosa...

Mi estrella fugaz, fiel a su nombre, sigue de largo. Mi rosa se marchita.
Mas que marchitarse, extiende su polen más allá, para tomar otra forma, otro cuerpo: en otro lugar.
Reminiscencia que en unos días sé con toda certeza tendrá lugar.