Mi vida... tal cual

lunes, enero 12, 2009

Sweet child O' mine, what have I done.

(Taken by Trees - Sweet Child O' Mine)

Más allá de cuestionarse su porvenir, de preguntarse si hubiese hecho las elecciones académico-laborales adecuadas, nuestro protagonista se dirigía a su primera reunión de trabajo. Tras mucho sangrar -figuradamente-: años de arduo trabajo, de quemarse las neuras; de no salir, de hacer el tonto cuando salía y llegar a casa y decirse a sí mismo en la cama "Si lo sé, no salgo"; lo había conseguido. Pringado oficial y reconocido: ingeniero.
Acicalado debidamente, trajeado y con colonia, dejó su piso de apróximadamente 2x2metros -bueno, quizás 20m^2, siendo generosos-. No necesitaba mucho más espacio útil/vital, pero lógicamente si su situación monetaria fuera superior, llegaría (o no) a un punto tal de bienestar económico que le permitiera una vivienda mayor.
De cualquier forma, se adentró en la magnánima empresa. Edificio enorme y para el que entienda del tema, arquitectónicamente impecable; empleados amables, secretarias más que atractivas... qué más se podía pedir.
Sabía que no podía tardar demasiado: la vox populi le había hecho llegar que no perdonaban la impuntualidad, sobre todo en tu propia entrevista de trabajo. Llega al piso 14, se presenta ante la secretaria, que asiente sonriente y le indica que espere en la sala.
Sobrecogido por todo lo que tenía a su alrededor, el tiempo se le pasó volando. Me llamaron al despacho y entré en él. Las 9 en punto, eran puntuales. Después de unos años entrenando, ya era difícil pillarme desprevenido ante alguna belleza femenina, pero ésta lo hizo.

"Mira, no me he mirado tu CV, ni tu resumée, ni tu carta de presentación. Y, francamente, no lo pienso hacer. Llevo días entrevistando a tipos de la forma habitual y aburre a morir."-Nuestro prota omite todo comentario, deja que su interlocutora termine.

"Si quieres este trabajo, me vas a tener que comer el coño."-Los ojos de nuestro prota no pudieron sino reflejar cómo el impacto en su subconsciente de estas palabras traspasó de lo psicológico a lo físico exteriorizándose en unos globos oculares a punto de salirse de sus soportes.-"Y comérmelo bien."

"¡Qué coño!"-dice en alto nuestro personaje, y se dispone a despojar de toda vestimenta a su desconocida quizás futura jefa. La jefa llama a la secretaria como si hubiera leído la mente del que le estaba proporcionando placer oral y le ordena que le proporcione a su -por momentos- esclavo sexual el mismo placer que él le está ofreciendo a ella, en ese preciso instante.
"Vaya pirámide jerárquica más agradable"-pensó nuestro semental ídolo.-"Quid pro quo, ¡qué infravalorada estás!".

Tras irrelatables posturas y actos sexuales, nuestro macho-man descargó toda su esencia sobre ambas féminas ávidas de... pues eso, esencia.
"Contratado"-Medio gimió la jefa, aunque de cara a un agente externo, ambas de rodillas y desnudas, era imposible distinguir cuál era cuál a primera vista.
"Me he portado como un campeón"-Pensó nuestro gladiador sexual del siglo XXI.- "Toda mi vida cogiendo polvo, ya era hora de echarlo todo sobre alguien."-O en este caso, sobre alguienes, pensó.

"Espera un momento, para; esto me es extrañamente familiar... Es casi como si ya lo hubiera vivido" -aunque sabía que no era posible, se acordaría-"¡Esto es como la porno que me dejaron ayer! "-Nuestro héroe empezó a perder la dureza y determinación anterior-"María, pellízcame un huevo."
"No, ése no que no tengo sensibilidad, el otro. Ahí."-dijo sonriendo.

Y sonriendo fue como se despertó, con los gallumbos húmedos, en sus 2x2 metros de habitación-vivienda, mirando el reloj y descubriendo que eran las 9, más allá de toda oportunidad de llegar a tiempo.
Tanta ingeniería con tanto sexo en mente, había sido duro. Pero esto era para nuestro amigo del que nos sentimos empáticos, demasiado duro. Disfrutó de su mañana sin nada que hacer, practicando placer onanista rememorando su sueño -EL sueño-, antes de que le embargaran la "casa"/piso/habitación.

Estaba tan hundido en la mierda, que con cajas en la calle de en frente de su ex-vivienda, embargado, sin techo bajo el que vivir, sólo mantuvo junto a sí un cuaderno y una pluma. Escribió el sueño tantas veces y de tantas formas distintas, que acabó escribiendo una novela. Antes de que la completara, aparte de ponerse malo, nuestro zagal tenía que cascársela de vez en cuando. Comer no era importante, pero esto sí. Era un misterio de donde sacaba los nutrientes. ¿De la lluvia, del aire contaminado de barriada a las afueras de las afueras de la "ciudad"/pueblito cercano? Nah, no creo. Puede incluso que jamás lo sepamos. Pero como iba contando: se la cascaba. Y cuando lo hacía, en unos arbustos cercanos, una banda de niños, como sacados de una peli que pone a toda la peña de los países del Este de Europa como sacados de Hostel (i.e.: locos y enfermizos, practicantes de temas macábros, eso sí, enrevesadamente relacionados con el sexo, eso que no falte), le iban robando las cajas con las pocas pertenencias que le quedaban.
Pal caso, que nuestro pureta-aparente-barbona-included-de-30-tacos, acabó la novela en cuestión. Vagaba por muchos sitios, ya no sólo se quedaba sentado frente a su ex-hogar: ahora dormía en parques, bajo puentes y demases quehaceres/hospedajes de indigentes en general. Un día, pasando por delante de un edificio, le resultó extrañamente familiar. Era una editorial. Entró, no sin antes lidiar con el segurita y decirle que aunque oliese a meado lo que traía entre las manos era canela fina. El segurita, dudoso de tales afirmaciones -la referente a la calidad del librucho que tenía entre manos, la del orín era evidente-, un par de pañuelos más tarde -y no precisamente impregnados de lágrimas- le dejó pasar. No sin antes, eso sí, proporcionarle una camisa y pantalones medio viejos que tenía de reserva por ahí. Una coleta y ya se parecía más a los típicos autores eruditos venerados por la crítica que un día no salen de la casa y al siguiente tampoco. Vaya, nuestro prota tenía más en común con ellos de lo que pensaba: media vida indoors, media vida cogiendo el aire -libre-.
Tras infinitos y aburridos trámites burocráticos, nuestro loverboy publicó. Tuvo mucho éxito, incluso hicieron el largometraje. Sí, sí, la peli -porno-. Incluso le dieron un papel especial en ella, un gag que, incluído en la novela, había sido hecho por y para él, a medida: el de un eyaculador precoz. Después de papeleo e infinitas aseguraciones de la productora de que la actriz no le proporcionaría ninguna ETS en la escena en cuestión, eyaculó, como era de esperar, a los 20 segundos de penetrar a la imponente y casi biónica -75% cirugía 25% botox- rubia.

Ganó mucha pasta, se hizo hasta rico. Compró su piso de 2x2metros. Llegó a donde solía estar su cama, ahora ya no había nada -y lo que había mejor ni escribirlo y cómo tuvo que rasparlo y quitarlo y perfumar con ambientador, entre otros-. A efectos, se acostó -no sin ascos previos y durantes a la acción-. Se la machacó, bebió un Mezzo mix de importación que le había llegado hoy de Alemania y yació feliz.
Y pensó: "Si lo sé, no vengo."

Trailer recomendado: The last house on the left (2009)

2 Comments:

Anonymous your reader said...

Hola!

Asi que eres ingeniero? xD Ya tenemos algo en común. Normalmente pienso que cuando termine todo esto, voy a terminar viviendo en un minipiso sin nada que hacer, aunque en este instante lo prefiero.

Pero, y si por casualidad estuvieras casado/con novia? Si durante tu etapa de universitario, te enamoras de alguien que consideras muy especial, y sigues manteniendo esa relación, aún así se lo comías a tu futura jefa? Supongo que entonces el rumbo de tu historia cambia. O no...

Me enganchan tus palabras. ^_^

10:44 a. m.  
Blogger Juanlo said...

Me halaga que le sirvan a alguien aparte de a mi mismo :P.

Si tuviera pareja formal, qué haría... es una buena pregunta. Desde luego, la respuesta no es ni inmediata ni trivial. Supongo que todo dependería: si la relación va bien y estoy convencido y tal pues supongo que me negaría. Aunque quizás, si no tuviera por qué enterarse... Me gustaría que se me presentara tal situación para ver qué haría. La verdad es que por mucho que le dé a las neuras, sería pensarlo en frío, no con una despampanante hembra ansiosa delante ofreciéndote -entre otros- un trabajo.

11:49 p. m.  

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