Mi vida... tal cual

viernes, mayo 08, 2009

Running up that hill

(Placebo)

Estoy corriendo, el corazón me late acompasadamente. No sé cómo he llegado hasta este lugar. Nada me duele; a pesar de tener las manos ensangrentadas. Con toda probabilidad no será mía.
Pienso en aquel tiempo en el que sería capaz de sacrificarme por alguien, cambiar mi vida por la de otra persona. Con el tiempo, he experimentado una Befremdung de mi existencia. Es como si lo viera todo en tercera persona. Sin ver, muerto; todo carece de sentido, puesto que sin observar, ¿cómo puede nada existir?

Mi vista comienza a intepretarlo todo como una intensa luz blanca: me desmayo. Al despertar, sigo en el mismo sitio donde había caído: en medio de la nada, en medio del campo, perdido de la civilización en mi camisa de manga larga. Después de beber de un riachuelo cercano, sabiendo que probablemente me produciría colitis, seguí corriendo hacia ningún lugar.

Poco a poco comenzaban a llegarme flashes. Visualizaba situaciones inconexas entre sí sin sonido; sólo podía apreciar los gestos y las circunstancias visuales. Poco a poco fui encontrando denominadores comunes: dos personas que aparecían mucho en mis recuerdos: dos mujeres, una relativamente joven, de mi edad y la otra que prácticamente doblaba la nuestra con 50 y tantos años.

Una vez se cumplieron mis sospechas acerca del agua del riachuelo quedándome con menos fluídos en el cuerpo que antes de beberla, volví a sentir la vista quedándoseme en blanco de nuevo. Esta vez, preparado, me senté en el suelo tan pronto como encontré un sitio apartado de peligros como rocas afiladas o grandes caídas.
Flashes empiezan a pasar por mi mente de una rápida forma; comienzo a ver imágenes: fotos de la mujer más joven, como si formaran parte de una secuencia, en la que voy observando cómo su vientre va creciendo poco a poco: está embarazada. De alguna manera sé que es mío por la forma en que mira a cámara. No recuerdo haber estado en el background de la foto, al menos no en persona. Sí sabía qué era, lo había hace mucho tiempo en clase: la plaza de San Marcos en Venecia, frente a la Catedral, inconfundible.

De pronto, me encuentro frente a una vagina dilatada tanto como nunca creí que fuera posible. Me contemplo cogiéndole la mano a la sufridora y soon-to-be-mother. Tras minutos contemplando la escena descubro algo que mi yo de aquél entonces tardaría aún unos segundos por descubrir. Por escasos que fueran esos segundos, fueron lo suficientemente largos como para mantenerme feliz y realizado compartiendo mi dicha con ella.
Por supuesto, esto cambiaría las cosas: El bebé era negro. No tenía nada que ver con cuestiones raciales, lo que me impactaba era simplemente todo lo que ello implicaba. Lo cogí entre mis brazos, llenándomelos de su sangre. De alguna forma, volví a desmayarme: Había caído sobre el bebé.

(Fin de la primera parte)

1 Comments:

Anonymous your reader said...

So now you dream to be a father? How could you fall on the baby?

I will be waiting for the second part.

Have a nice day! ^_^

5:02 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home