Mi vida... tal cual

martes, agosto 25, 2009

Before the beginning.

(John Frusciante)

Normalmente, la vida de cada uno se rige por una serie de acontecimientos, que a vista del individuo, suelen ser, generalmente, una putada. No siendo mi caso, he de admitir que sobresaliendo de la media, hay momentos verdaderamente incomparables al resto. Es como se dieran todas circunstancias para que algo único ocurra.
Encontrarte con una antigua amante y que brote la honestidad acerca de todo lo que ocurrió en un momento dado. Eso sí, no te emociones, la magia de la verdad sólo dura un día. No su efecto, sino la ventana temporal de compartirla. En otra ocasión acudes a más de lo mismo, sin encontrarlo. En vez de esto encuentras ese pelo negro y esa cara que en su momento tanto te cautivaron, pero que ahora, no son mas que un cuerpo vacío danzante adulto con alma de niña.

---

La veo entrar con unas amigas. Me llama la atención de inmediato. Voy a hablar con las tres, y, de alguna forma, sin planearlo, mis amigos se unen y me dejan a quien me interesaba sexualmente, sólo para mi.
Era un perfect ten. El a mi juicio más capacitado en estas cosas de los presentes no se atreve a abrirle. "Me intimida," - me confiesa mientras mirábamos de lejos- "está demasiado buena". Lo curioso es que no era esa belleza destrozada por un mal gusto a la hora de vestir mancillando el erotismo enseñando demasiado; era un tipo de finesse que no sueles encontrar todos los días. Algo verdaderamente único. El no tener los dientes perfectos parecía ser algo simplemente anecdótico en su conjunto.
Detalles conversacionales a un lado, llego hasta un punto en este tipo de cosas al que nunca hasta ahora había llegado. Me siento desorientado a la vez que victorioso: llega la hora del beso. Lo alargo demasiado y terminan por llegar dos amigas adicionales suyas (¿Deus ex machina? ¿Para quién?) y la absorben.
Lo curioso es que, de entre las otras 2, una me terminó gustando más que mi objetivo inicial. Paradójicamente era la menos agraciada de las 3, a mi juicio, pero tenía un algo que te atraía inexorablemente a ella. Un algo, que te hace quererla incluir a tus filas de amigos, aunque no pondrías ninguna oposición (al menos, no demasiada, siendo seducido adecuadamente) a tener sexo con ella. Un tipo de receptividad pasiva, puesto que no harías nada de forma activa para conseguirla, aunque si te se te ofreciese no la rechazarías. Y no sería pasividad por miedo o inexperiencia, sino por carencia de necesidad de conquistarla. Es como si la atracción mental congregase menos hormonas.

---

Sin duda, lo más absolutamente atractivo es no saber qué va a pasar mañana. Si esa llamada que tanto esperas llegará o no. Si volverás a besar sus labios como hiciste aquella tarde antes de que te fueras.
¿Me gustaría volver a verla? -me pregunto. La respuesta me parece mas que evidente: por supuesto. ¿Implica no sufrir por perder algo, dejar de valorarlo? Porque sé que, eventualmente, si no ocurre nada, si no llega a sonar mi teléfono, seguiré adelante. No en plan "La vida sigue" o "Tough luck" de forma resignada, sino como lo he hecho hasta ahora, admirando lo que todavía me queda por aprender y no dejar de conocer chicas por ahí, en donde sea. Algo más que una afición, una manera de proyectar tu realidad mental, de forma física.
A veces cuestiono si es verdad eso de que sin dolor no hay felicidad. Si ves el rechazo como algo natural, que aunque joda, es necesario para que cuando no ocurra tenga todo lugar de forma intensa, ¿acabas por suprimir el dolor? Si en vez de obsesionarte con una mujer conoces 3 musas semanales, ¿no se disemina tu percepción de pérdida? No me refiero a acostarte con 3 musas semanalmente, sino, simplemente, conocerlas. Rodearte tanto de lo que te gusta que, un buen día te das cuenta de todo lo que has "perdido" poco a poco por el camino sin darte cuenta. Y es entonces cuando espero sonreir, en mi lecho de muerte, mirando atrás y viendo, que aunque empecé un poco tarde, llegado un punto hice todo tal y cómo lo volvería a hacer si volviera a ese momento con esa experiencia. Tan sólo tiene que persistir esta sonrisa mental en mi cara.