Mi vida... tal cual

jueves, febrero 25, 2010

Chicago.

(Sufjan Stevens)

Creía que no se volvería a repetir esta sensación, este sentimiento.
Mirando hacia atrás, es fácil ver the big picture y sopesarlo todo: estar agradecido al saber, que todo lo que pasó te llevó hacia un instante, en el que, verdaderamente, fuiste feliz. Que tu cuerpo era inundado y conquistado por la satisfacción de sentirte realizado.
Es entonces, cuando comprendes lo cerca que siempre habías estado, sin saberlo, de aquello que más deseabas. Ibas bien encaminado, tomabas rumbo, buen viento y en el último momento, perdías la dirección y vuelta a empezar. Por fin habías visto en qué fallabas en esos últimos instantes que te hizo cambiar para siempre. Ese pequeño paso que, al vivirlo, suponía el umbral para el siguiente desafío. Una sensación, que hacía un par de buenos meses que no recorría tu cuerpo.
Descubres que, si en vez de pensar lo mucho que había pasado desde el último momento antológico de tu vida, hubieses pensado que cuanto más tiempo pasase, más cerca estarías del siguiente, probablemente habrías llegado allí mucho antes.
"This is it" -pensabas; no el de Michael, sino el de los Strokes. Como tantas veces, intentabas suavizarlo para no crear expectativas y decepcionarte si salía mal, pero... cuando pensé en ello, miré a mi alrededor y vi que ya me había tirado a la piscina.

Y de pronto, sin avisar, comienzas a derramar lágrimas de regocijo. Caminas por la calle, llorando, con una sonrisa en la cara y un ímpetu que difícilmente podría ser detenido o frenado. Hoy es para ti y sientes, que pase lo que pase, mañana difícilmente dejará de serlo.